La nariz es un órgano respiratorio normal que calienta el aire que inhalamos, lo humidifica y filtra las sustancias extrañas, alérgenos y microorganismos presentes en él. De esta manera, el oxígeno contenido en el aire calentado y humidificado que llega a los pulmones se transfiere de manera mucho más eficiente a la sangre.
Asimismo, la resistencia creada contra el flujo de aire durante la respiración en la nariz contribuye a que las vías respiratorias inferiores y los pulmones se expandan mejor (reflejo naso-pulmonar).
La función más importante en el cumplimiento de estas funciones es desempeñada por los cornetes inferiores (conchas inferiores). Los cornetes inferiores, que tienen una rica red de vasos sanguíneos en los tejidos submucosos, ajustan el grado de calentamiento, humidificación y filtrado del aire respirado según las características del aire ambiental, además de regular la resistencia al flujo de aire. Cuando los cornetes inferiores crecen por diversas causas (hipertrofia de cornetes), interfieren negativamente con el flujo de aire, siendo esta la causa más común de congestión nasal.
Dado el papel crítico de la nariz en las funciones corporales normales, especialmente las intervenciones dirigidas a los cornetes inferiores deben realizarse con mucha precaución, y estas estructuras solo deben reducirse para mantener su función normal, evitando su extracción completa salvo en casos muy especiales.
En casos de congestión nasal que resultan en respiración bucal, el oxígeno en el aire inhalado no se retiene adecuadamente en los pulmones, lo que provoca una disminución en el nivel de oxígeno en la sangre. Las reflexiones que se desarrollan debido a la disminución de la saturación de oxígeno en la sangre, detectadas por los sensores en el cerebro y los vasos sanguíneos que lo alimentan, pueden llevar a problemas a largo plazo como aumento de la presión arterial (hipertensión), problemas de ritmo cardíaco o insuficiencia cardíaca.
La congestión nasal también causa infecciones de garganta frecuentes, molestias por sequedad en la garganta, trastornos del sueño, ronquidos y apnea del sueño, reduciendo significativamente la calidad de vida.
Las causas más frecuentes de congestión nasal en adultos son:
- Desviación del tabique, la membrana de cartílago y hueso entre las dos fosas nasales inclinándose hacia un lado (desviación del tabique),
- Problemas en el área de la válvula nasal (insuficiencia de la válvula nasal),
- Crecimiento de los cornetes nasales (hipertrofia de cornetes).
- Desviaciones externas de la nariz, que pueden resultar de fracturas nasales debido a trauma, o de factores genéticos que causan un desarrollo anormal del tabique durante el crecimiento nasal con la edad.
- La insuficiencia de la válvula nasal puede ocurrir de dos maneras:
- Insuficiencia interna: estrechamiento de la vía aérea debido a la desviación del tabique.
- Insuficiencia externa: debilitamiento del cartílago de las alas nasales debido a cambios estructurales o cirugías estéticas que reducen la estructura, haciendo que la válvula no pueda resistir el flujo de aire o que la válvula se curve hacia adentro.
Las insuficiencias de la válvula nasal pueden detectarse objetivamente mediante la rinometría acústica, que calcula las áreas de sección transversal en diferentes regiones de la cavidad nasal durante un examen nasal. En una gran proporción de pacientes con desviación del tabique, se observa hipertrofia de los cornetes en el lado opuesto al de la desviación debido a la hipertrofia compensatoria.
Las reacciones alérgicas que causan hinchazón de la mucosa nasal son otra causa común de congestión. En pacientes con rinitis alérgica, además de la congestión, también hay picazón en la nariz, estornudos y secreción nasal acuosa y clara.
Las infecciones nasales y sinusales, las reacciones excesivas de los vasos sanguíneos nasales a estímulos externos (rinitis vasomotora), los pólipos originados en los senos paranasales, la hipertrofia crónica de los cornetes nasales (bulla de cornete) y los tumores benignos y malignos dentro de la nariz también pueden causar congestión.
En los niños, la causa más común de congestión nasal es la hipertrofia adenoidea. En casos de obstrucción congénita, se debe considerar la formación incompleta del canal nasal o el bloqueo en la parte posterior del pasaje (atresia coanae). En la infancia, las alergias, la sinusitis y la inserción de cuerpos extraños en la nariz también pueden causar congestión.
Por la noche, la congestión nasal se debe a la acumulación de sangre en los vasos sanguíneos de los cornetes inferiores. Al estar acostado, la diferencia de altura entre el corazón y la cabeza disminuye, lo que reduce el apoyo gravitacional, dificultando el retorno de la sangre al corazón y provocando que la sangre se acumule en los cornetes inferiores, causando hinchazón.
En pacientes con infecciones o alergias identificadas, el tratamiento médico adecuado puede reducir la congestión nasal. En sinusitis crónica y pólipos nasales, se deben utilizar métodos quirúrgicos para eliminar los pólipos, abrir los canales de drenaje de los senos y asegurar su ventilación.
Las píldoras y aerosoles descongestionantes nasales (por ejemplo, Illiadin, Otrivin) se utilizan en etapas tempranas y de corta duración en infecciones respiratorias superiores y reacciones alérgicas. Estos medicamentos constriñen los vasos sanguíneos en la mucosa nasal, reduciendo la hinchazón y encogiendo los cornetes para abrir la nariz. Los descongestionantes orales también constriñen los vasos sanguíneos y pueden causar efectos secundarios como palpitaciones, trastornos del sueño y, en niños, irritabilidad. Además, están contraindicados en condiciones como trastornos del ritmo cardíaco, hipertensión y agrandamiento prostático porque pueden agravar estos problemas.
El papel de los cornetes en la congestión nasal puede entenderse fácilmente mediante una prueba de descongestión. Después de aplicar un aerosol descongestionante en la nariz, una apertura notable en 5-10 minutos indica que la congestión se debe a los cornetes.
Después de esta prueba, si un pasaje se abre mucho más que el otro, esto sugiere otras patologías como la desviación del tabique. Las evaluaciones de rinometría acústica antes y después de la prueba de descongestión pueden demostrar cuantitativamente el papel de los cornetes inferiores en la congestión nasal.
En pacientes sin alergias o infecciones identificadas, o cuya congestión no se resuelve con tratamiento médico, se consideran opciones de tratamiento quirúrgico.